Óscar (y los bajitos) en la granja!

Posted on 21 abril, 2014 by oscar

Estos días festivos he podido escaparme un rato de lo cotidiano y trasladarme no muy lejos, pero si lo suficiente, de mi pueblo para llegar a otro ambiente y ritmo completamente diferente. Junto a mis bajitos y a otros amigos, me coloqué en plena provincia de Toledo para disfrutar de una verdadera granja. No de una granja-escuela de esas tan bien “colocaditas” para que los urbanitas pasemos un rato de inmersión rural, sino una verdadera granja con la que una familia se intenta ganar la vida criando cerdos haya o no visitas y que cuenta con jabalíes y  gallinas locas que aportan ricos huevos y con un huerto y con botellines de cerveza a 0,80 con jugosa y abundante tapa… ay… perdón, que esto no era en la granja, sino en el pueblo de al lado, porque la granja estaba en medio de la nada, aunque realmente para los que allí se intentan ganar la vida y comer todos los días está en el centro de todo.

Y les confieso que una de las cosas que me da por pensar cuando salgo de Madrid y entro en lo que llamamos con ese ego tan capitalino y propio de aquí como “provincias”, es que hay realmente vida fuera de aquí, es más, la gente vive perfectamente fuera de aquí y no necesitan contar con nuestra aprobación y nuestra “superioridad moral, social y cultural”, para levantarse cuando canta el gallo -y vaya si canta- y salir adelante.

Estos días en la granja he podido, no sólo disfrutarlos viendo como se lo pasaban genial mis bajitos, convertidos en auténticos hombres –y mujeres- de campo, recogiendo huevos que iban poniendo por ahí las gallinas sueltas -y que estaban riquísimos acompañados de patatas fritas y pan de leña para mojar-, vigilando los partos de las cerdas que estaban a pleno rendimiento o construyendo una guarida secreta en la finca con todo lo que pillaban por allí, sino que además he degustado y mucho de ricas y abundantes barbacoas que ahora obligan a hacer una severa limpieza interna para intentar recuperar el tipo – el que uno tuviera fuera cual fuera- después de tres días a pleno rendimiento. No me quiero ni imaginar como vuelven los que se quedaron más días. Lo comprobaremos. Pero bueno, es lo que tiene salir del día a día para entrar de lleno en el día y noche del campo. Que son muchas más horas y uno no se puede resistir a eso tan sano como es la panceta muy hecha entre el pan.

En cualquier caso, la lectura que saco de estos días es lo mucho que me gusta pasarlos con mis hijos y verles como disfrutan, como los auténticos bajitos que son, de cada cosa nueva que descubren. Y esos días han descubierto muchas que les ha llevado a preguntarme cuando vamos a volver. Pues pronto. Seguro.

Esta entrada fue archivada en Cosas de casa, Un poco de todo. Enlazala aqui permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>