TRAS LAS ELECCIONES DEL 21 O (2)

Posted on 23 octubre, 2012 by oscar

Que el Partido Socialista sigue contando con un caudal de votos importante, es algo que no se puede negar. Que este caudal corre el peligro de ir secándose y quedarse en arroyo también.

Tras la derrota sin paliativos del 20 de noviembre, precedida por la de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo del 2011, el PSOE tuvo varias opciones. La primera, hacer un análisis crítico de los dos últimos años de gobierno de Zapatero y de su respuesta ante la crisis económica. La segunda, hacer lo primero y además plantear alternativas para afrontar no sólo los grandes cambios que está produciendo la crisis sino para plantar cara a las exigencias ideológicas de los mercados. La tercera, hacer lo que hemos hecho. Y está teniendo consecuencias, tal ver irreversibles.

¿Motivos para adoptar esta última opción? Supongo que varios y mezclados entre si. Por un lado, algo que es imposible no poner encima de la mesa: la desideologización acelerada del proyecto. Y con esto no me refiero a un giro a la derecha sino a un giro hacia la nada. Hasta girar a la derecha en un proyecto tiene que tener una base teórica, un modelo. A la derecha giró Blair con la tercera vía y lo hizo con todo un armazón que le permitió ganar elecciones y congresos. A la derecha giró el antiguo PCI y lo hizo con debates y con rigor . Aquí no pasó eso, tampoco es que giráramos claramente a la derecha. Simplemente nos dejamos llevar por lógicas ajenas, dando bandazos de un lado a otro, desmovilizando a la militancia más allá de las coyunturas electorales y no articulando un cuerpo teórico que sustentara un programa  que marcara objetivos para un futuro a medio plazo.

Por otro motivo es la lógica, muy de aparato o de patriotismo de partido, de no reconocer errores no sea que se tengan que asumir ciertas responsabilidades personales en los mismos. Por eso yo siempre he quitado responsabilidad (entiéndanme) a Zapatero en todo esto. Se la traspaso en mayor medida a los cientos de dirigentes del Partido Socialista que con capacidad de hacerlas, no plantearon ni una crítica interna o externa a lo que estaba pasando.

Y en eso, tras el varapalo del 20N, llegó el Congreso de Sevilla donde se apostó, por muy pocos votos es verdad, por seguir no ya con las mismas caras sino con las mismas políticas y formas de hacer política. La apertura a las bases como garantía de cambio quedó en el congelador. Algunos vimos como las primarias abiertas, la mayor democratización de interna y los análisis de porqué habíamos llegado a esta situación de alejamiento de nuestra base social, se pospusieron “sine die”.

Y una tercera entra en una lógica (ilógica) que está destrozando nuestra forma de ver la acción política, cuando desde ciertos estamentos o ciertas estructuras se asumen como propias, cosas que ni uno se atreve a decirle a sus bases ni mucho menos a sus electores. Y entre los altos cargos de los últimos gobiernos de Zapatero hubo mucho profesional que perfectamente podrían haber aplicado medidas bajo un gobierno del PP y que se sentían mucho más cómodos alternando con la patronal o los banqueros que bajando a la calle, pateando barrios y agrupaciones.

¿Significa esto que el PSOE se ha convertido en un partido de derechas? No. Ni lo es su militancia ni su base electoral. Pero sí significa que durante años se ha tomado una deriva interna y externa que nos ha llevado, a que ante la mayor crisis del capitalismo que hemos vivido, la mayor fuerza de la izquierda española sea vista no como una alternativa o una solución, sino como una maquinaria inútil para millones de electores que no sólo han perdido la confianza en nosotros, sino que todo parece que no tiene la menor intención de volver a hacerlo.

Desideologización, cerrazón interna y asunción de una parte discurso del contrincante como propio, creo que resumen perfectamente los tres males que creo deben de ser corregidos para volver a ser percibidos como esa fuerza de progreso capaz de modernizar este país y volver a llevarlo a la senda de una mayor justicia social y libertad.

El cómo hacerlo, es otra historia y mañana se la cuento…

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