RETRATO DE ANTONIO MACHADO

Posted on 24 febrero, 2012 by oscar

Me hubiera encantado escribir esta entrada el pasado día 22, aniversario de la muerte de Antonio Machado en el exilio de Collioure (Francia). El ajetreo laboral no me ha dejado tiempo, pero no quería perder la oportunidad de lanzar desde aquí mi homenaje a mi poeta favorito.

Descubrí a Machado muy de pequeño –sí, he sido pequeño…– a través de las canciones de Serrat que oía en el R5 familiar. Con curiosidad cogí un libro en casa de mi abuelo y el me contó quien era ese poeta, que le pasó y con esos datos aprendí a disfrutarlo. Me leí ese libro y detrás otros muchos. Y hoy, tres decenios después sigo apreciando y disfrutando la obra del que es para mí, el más grande poeta español de todos los tiempos.

Esta es la tumba del poeta, en tierra francesa:

Y mi poema favorito:

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido 
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, 
más recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo 
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar.

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One Response to RETRATO DE ANTONIO MACHADO

  1. Antonio Machado es espectacular, sus Poesías Completas siempre al alcance de la mano. Aunque es difícil elegir uno, me uno al homenaje de Óscar permitiéndome recordar el Verdes Jardinillos. ¡Buen post, Óscar!:

    “¡Verdes jardinillos,
    claras plazoletas,
    fuente verdinosa
    donde el agua sueña,
    donde el agua muda
    resbala en la piedra!…

    Las hojas de un verde
    mustio, casi negras
    de la acacia, el viento
    de septiembre besa,
    y se lleva algunas
    amarillas, secas,
    jugando, entre el polvo
    blanco de la tierra.

    Linda doncellita
    que el cántaro llenas
    de agua transparente,
    tú, al verme, no llevas
    a los negros bucles
    de tu cabellera,
    distraídamente,
    la mano morena,
    ni, luego, en el limpio
    cristal te contemplas…

    Tú miras al aire
    de la tarde bella,
    mientras de agua clara
    el cántaro llenas.”

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